LA Séptima era Madrid

Ya está hecho. No debería escribir sobre ello pues no aporta nada a lo que ya he realizado, como digo siempre, y en el blog hablo siempre de sensaciones nuevas… pero era mi “PRIMER MADRID”, y eso aunque no sea novedoso, conviene que tenga cobijo en estas memorias mías en forma de post que a estas alturas le da a uno por escribir, y en las que encuentro cada vez más sentido, todo sea dicho de paso.

 

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LO pienso y  digo siempre que termino alguno:  Un IronMan no, porque eso sí es para gente enferma :)) pero una Maratón si es una experiencia q recomiendo a todo aquel que pueda proponerse el reto al menos una vez en la vida. Yo el pasado finde semana corría mi 7ª MaratónA (ya, ya sé que mal escrita, pero a mi por el respeto que me produce la distancia, equiparable al de cualquier mujer, me gusta feminidad la misma, y por eso, como he dicho en alguna ocasión, me gusta llamarla “La Maratón”; quizás también, porque aquella ya lejana de Roma, me harté de leerla en todos sitios como la Maratona di Roma.

El caso es que llegaba con menos entreno que nunca (casi 8 meses renqueante de lesión), apenas 500 kilómetros (que lejos de aquellas tiradas mías de confianza, cuasi obsesivas de mis primeros Maratones preparados en específico), y que me llevaban a cumplimentar 1200-1400 kms- pero con las mismas ilusiones que el primero que corrí. No me gusta presumir de falta de entreno muy al contrario creo que mi principal virtud es el tesón q pongo en estos, pero este año en carrera, pero en lo que a carrera se refiere, acabamos de salir de una lesión desesperante creemos que en el sacroiliaco que nos tuvo impeditados hasta bien desde Mayo que hicimos aquel épico Lanzarote  y hasta bien entrado Diciembre … Cambiado todo; técnica de carrera, zapatillas, buscando con el Stryd cadencias que me permitieran apoyar menos, y buscar más equilibrio, sesiones de Biofeedback, trabajo específico de fuerza para aflorar partes ocultas de mi musculatura … en fin

Pero aún así el afán de mejorar siempre estaba ahí, y mi idea era machacar los 42k a ritmo medio de 5:15 con el timing que como siempre Javi (@jsolalo) me había mimosamente diseñado. No llevábamos plan específico tan solo el de calcar el Timing, sin más pretensión q saliera pero yo interiormente llevaba la esperanza de estar en torno a 3:45.

Hasta en una ocasión así, y jugando en casa,  el Team funciona a la perfección. Nos levantamos bien pronto, para  dejar a Susan la entrañable amiga americana de Elena, que de buena gana se hubiera quedado y partimos hacia la calle Ibiza donde buscamos sitios, para luego no tener que andar mucho; Elena tenia todo estudiado (como siempre) y pude disfrutar de ellos hasta en cuatro sitios distintos. Me gusta ver siempre sus caras entre mezcla de satisfacción, aburrimiento y asombro…

Ya en el mismo Parque de Retiro nos separamos, para ir buscando los cajones, y olvido embadurnarme en vaselina, en mi ritual de ungüento típico, por lo que me tocará buscar a Elena nada más salir y realizarlo en público…

Afloran las primeras lágrimas (si soy así de jilipuertas y me emocionan estos momentos algo tan simple como ver bajar un tío en Paracaidas, ya ves tu… pero creo que la explicación a esto es otra: la Maratón es fiesta, es como poder dar gracias de seguir teniendo vida para seguir corriendo…

Pistoletazo y toda la subida hacía Plaza Castilla la hice cumpliendo el plan, 5:15, 5:30 u con la idea principal de que Madrid era una Maraton donde había que llegar entero al 30. Localizo a Elena con las tres joyas, justo en Colón, y hago una mini-parada, en mi cita con la vaselina. Todo en orden.

Aunque el recorrido me era muy conocido lo había hecho en varios años bien la primera o la segunda parte ayudando y yendo a ver a compañeros y amigos, me sorprendió el ambientazo que reinaba en buena parte del recorrido. La bajada cómoda por Bravo Murillo, la casa de mis primas, de mi tío… Madrid es todo  recuerdos, de un tipo y de otro… La siempre emotiva despedida en el 14 de los de la Media y la mirada de aquella joven que chocándote las manos decía: – ¡ mucha fuerza a los de la maratón!

Cuando digo que la  Maratón es como la vida misma es por cosas así: con una simple mirada te haces amigo de alguien que no conoces, y de la forma más tonta a veces, “cuando mejor vas y mas sincera la crees” se deja ir y duele porque es algo en lo que, como la propia carrera, has puesto esfuerzos, esperanzas, tiempo de manera desinteresada… y sobre todo ilusiones  Lo vi a lo lejos y me tuve que frotar los ojos: estaba allí apostado en San Bernardo, enfrente de Registro de Ultimas Voluntades, quizás hasta era una señal: pero cuando algo  no sale no sale y aunque no me considero recoroso e iba en plenitud de facultades físicas y sobre todo mentales no me salió ese abrazo a un amigo, y quizás lejos de los seis minutos que finalmente se me fue la Maratón es lo único que me pueda reprochar a mí mismo en esa excelente mañana de Domingo.

Si en cambio lo hice, con otro, con el que igual de dolido SI me salió ese abrazo sincero… bastantes kilómetros después… no lo sé Espero algún día encontrar explicación a tanto en mi cabeza. No me creía ser capaz de albergar rencor, pero si debo serlo en parte, o quizás fuera -y lo digo más por calmar mi conciencia- por la mala leche que se me iba poniendo a medida que pasaba tanto kilómetro … Sea como fuere, continuamos por el excelente paso por GranVia, Callao y Sol, Mayor, a buen ritmo y con gran afluencia de gente, por la zona sin duda más bonita de la carrera.

Sabia, -porque así se lo había pedido- que Elena estaría en la Casa de Campo. (dime un sitio donde te gustaría SI o SI que estuviera -me dijo), y justo nada más pasar el “Angliru” que han puesto en la zona de Lago, nada mas verlos, es donde empezó mi debacle. Tuve un amago de recuperación en el espectacular ambiente que la gente de TriMad tenía montado en la puerta de su tienda, con un “espectacular” Rosendo pero apenas fue un espejismo en diez minutos seguía estando muerto. Ni la última despedida que le estaba dando al estadio de mis amores, el Calderón me hacia vivo…

Había que tirar del poco oficio que uno empieza a acumular y despejar la mente en toda la subida Atocha fijándote siempre en el que pasabas para poder seguir vivo. Llegados al principio de Castellana, mucho más ambiente, la gente más cercana pero el ritmo seguía mas invariable que un seiscientos de época rodando por la A6: costaba un monton meter kilómetros por debajo de 5:50 prácticamente imposible

Y mira que llevábamos previsto el bajón en el planning, que hasta el trainer (que ya me empieza a conocer demasiado bien) me había puesto de poder realizarlo incluso a 5:45/km, pero no era capaz de meter pasado ese Calderon, ningún Kilómetro por debajo de 5:55-6:10.

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Y así hasta que en el Km 37 mi querida Tomasa que ni en estos momentos acostumbra a  dejarme solo (y las veces que lo hace acostumbra a enviarme un angel), decidió enviarme otro en forma  de hermano “chiquitillo”, que yendo más atufado todavía que yo, iba con mucho más ritmo. A el le vino bien porque se sintió fuerte tirando de mi , y a mí de “diamantes” que diría el bueno de Pedro en una situación similar,  porque me hizo subir el ritmo considerablemente y acabar los últimos cuatro kilómetros a ritmo de 5:30… ¡ Increíble lo que es la cabeza ! (Bien es cierto que eran los mas favorables ya… )

Entramos juntos en meta, casi jugándonos el sprint :))) y como a los dos … ¡ nos parieron así de efusivos ! …  solo con la mirada y una foto nos quisimos decir todo …

Me hizo mucha ilusión volver a rememorar que fue con él, con el que comencé todo.

 

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Sorpresivamente fué el primer maratón que no he acabado como el anuncio típico y bien sorprendido estoy de ello: cero agujetas, hubiera podido trotar al día siguiente, cuando no he podido bajar ni dos escalones sin apoyar en mis anteriores: Javi dice que es la nueva musculatura que funciona, yo no sé si será la cadencia que hace menos impacto, la sesion de sauna y agua fría casi al terminar en el Gym o que el caso es que a 24 horas estaba como una rosa, con dolor muscular casi cero, y  eso no o he podido decir en ninguno de los séis anteriores.

 

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2 comentarios el “LA Séptima era Madrid

  1. Buena crónica Rafa!!! La verdad es que la maratón tiene algo especial.. Como bien dices es como la vida misma. Los 42 km te hacen pasar por todos los estados de ánimo, de la euforia a la agonía en segundos, pero la alegría que te da el terminarla lo superan pocas cosas….. es cierto que es una distancia mítica. No sé como será hacer un ultra (no creo que lo sepa nunca), pero la maratón engancha..Seguro que esta es la Séptima de muchas otras… Yo si puedo el año que viene me apunto a Madrid… ¿sirve de entrenamiento para Lanzarote, no??? :):):)

    • Como diria un castizo “viene que ni pintao”… Gracias por tomarte el tiempo de leer por dejar tu comentario siempee, cuando pasen los años sera un bonito recuerdo leerte en todos. Abrazo

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