Lanzarote, algo más que un Ironman

… o de como a veces las cosas, basta con cerrar los ojos y desearlas muy muy fuertemente para que se produzcan.

Nota Aclaratoria Inicial para los de “escribes mucho”, “se me hace muy largo”: a pasar página o leer el Marca 🙂 con cariño eh:
Al igual que el añ0 anterior escribi desde el barco que nos traia a la Isla en estas mismas fechas el post del fallido Larga Distancia de Vitoria ESTE AÑO REPITO fecha, para escribir básicamente lo mismo pero con otras sensaciones, pero en el escensario de esta terraza en forma de regalo del cielo que Dios nos dá cada verano. Ha pasado tiempo, SI, mucho desde entonces, pero para mantener vivos recuerdos tan intensos, hilvano las muchas notas de recuerdos y emociones que por guardaba almacenadas, siempre en ánimo de tener impresiones de primera mano, con las que rememorar sentimientos tan reales;  fue el consejo de un viejo sabio, que de esto sabe un rato, y que a la postre fue el origen de este blog en su fase deportiva: escribe siempre al poco tiempo lo que “vivas” te servirá para tenerlo fresco en un futuro… y volverlo a rememorar esos momentos como si te estuvieras trasladando allí de nuevo. 
Pues así, largo el post si, muy largo como todos los míos, no olvides que escribo más que para ti PARA MI, con el objeto de tener todos los detalles en unos años, (lo digo siempre lo sé pero no puedo evitarlo) y seguro que está ha sido una de las experiencias más intensas y bonitas que jamás he vivido nunca

 

     Había sido un invierno complicado. De toma de decisiones futuras, que afectaban, bastante mi plano laboral, cierre de Walktopro y de futuro de vida a medio plazo. Dos episodios estomacales de las malas pasadas que hace la cabeza, el mal llamado stress,  y alguna decepción con esos que se mal llaman amigos y tratada por mi terapeuta particular… y a un mes de la prueba, un deshecho de más de mi cuerpo salía fuera a decirme que lo mismo no era tan fácil dar unos cuantos miles de zancadas en una Maraton, por muy bien que fuera andando en bici, y muy bonita la Cervèlo que me trajeran los Reyes Magos… e inflamaban la sacroiliaca a limites que aún, a día de hoy, tres meses después, me tiene renqueante, después de no haber dejado fisio, osteopata, neurocirujano o quiropráctico en Madrid sin visitar (paso por quirófano incluido).

Se daban así todos los ingredientes, para hacer que MI Ironman, culminaba “algo” que no podía permitirme el lujo de tratar como algo más, si  a eso le unes, que había preparado a un grupo fundamentalmente de buenos amigos, que en tan alta consideración me tienen, a los que machaqué durante semanas para que vinieran conmigo en mi animo de abrir nuevas vías en @walktopro, y que venían “em-bebidos” (nunca mejor dicho) de mi mano, totalmente confiados en lo que yo hiciera … la responsabilidad era mayúscula. El grupo lo preparé en exclusiva, con la dirección técnica de Maribel Blanco y SporElse que consiguió meter a DIEZ finisher en linea de meta cada uno con sus objetivos.
Era pues este un Iroman que cerraba, o pretendía al menos hacerlo muchas cuitas. Tomada ya decisión sobre el cierre de la tienda, quizás empezaban a ser demasiadas cosas “las abandonadas”, no me podría permitir el lujo de fallar. Ahora alguno entenderá el porqué el empecinamiento, la razón por acabar con algo con tanta cabezonería…

La propia Maribel, más que entrenadora ya amiga, conocedora de todo lo que llevaba,  mas que consejo, recomendación me insistía los días antes en que buscará mis cinco minutos, a solas, para mí, para reflexionar, para volverme a encontrar… Y me ví apenas veinte minutos antes de la Salida de la prueba, aún noche cerrada, para convertirme en un mar de lagrimas  de tensión que me acompañaron hasta la T1, y así empezaba todo…

Pero el Ironman en realidad comenzaba, como comienzan todos: por el excitante y duro camino. Por los SIETE meses anteriores de entrenos y compañia, que es en realidad lo que los hicieron grande. Ese fue nuestro verdadero tesoro como grupo, y solo pasado el tiempo lo descubriremos de verdad. Porque en esta ocasión lo de menos fué la prueba, sin duda. Aparecer con un grupo allí, de gente a la que te unían ciertos lazos de amistad que genera el propio deporte, y venir hermanado con muchos de ellos, y con ganas de seguir compartiendo momentos con ellos, es algo que probablemente valga más que cualquier otra cosa… y es lo que fundamentalmente me gustaría dejar reseñado.
Todo ello además era extrapolable a mi repentina lesión, porque en realidad aún a dia de hoy, habiendo ya pasado el tiempo, sigo pensando que lo que allí paso aquellos dias, fué lo más parecido a un milagro. El sacro, o lo que fuere, se fué pinzando, mas, mas y más, y ya no es que no me permitiera correr nada en todo el mes de Mayo, es que empezaba a dolerme “en parado”, y ya la excusa de los SAP* y esos dolores que describo siempre antes de una prueba ya no valia.

*SAP: Síndrome de acojonamiento previo. empecé a usarlo en mis primeros Maratones, como los primeros nervios que hacen que acudan dolores donde sabemos positivamente que NO los hay.

 

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Post automotivacionales con los que intentaba dar ánimo a algo que pensaba iba a ser imposible.. Hay que ver lo poderosa que puede llegar a ser la mente..

     En aquellos días previos, por Facebook intentaba AUTOANIMARME (en realidad lo hago siempre para cualquier cosa, me sirven mucho de esos las Redes sociales la verdad) diciéndome que hacer una buena bici me daria muchas endorfinas, para quitarme pseudo cojera de Lord Inglés, que si el magma de aquella tierra…  ¿Eh, Amaya? Pero hasta mis propios compañeros hacian silencios a mi cojera, cuando me metia en el coche… Percibia sus silencios… Incluso “alguno” que me grabo un pedazo video hace dos años,  estaba jodido por lo completamente convencido que no podría terminar… Malos augurios, no pintaba bien la cosa… Era la verdad. Los condimentos eran los mejores, el ambiente reinante con el grupo era sensacional, lo pasabamos bien allá donde fueramos: reconociendo circuitos, en La Santa, en la cena antes del Ironman… el grupo de Whats que estaba que ardía….  pero cada vez la sensaciones eran peores.

De esta guisa los dias anteriores, la mañana del día D, amanecía sin presión, consciente de que no iba a poder ni un paso en la carrera a pie, ni casi nervios que los de ver a mis compis, sobre todo a los que debutaban, que cara tendrían, lo conseguirían… apenas esos eran mis temores. Si me levantaba pesaroso, mucho más de lo que por si me levanto en cualquier de una prueba de este tipo y con lagrimas en los ojos, por lo que esperaba en la cama: Voltaren esperando en la jeringuilla. Le decía a Elena, que qué alucinógeno habíamos cenado la noche anterior, que no sé como era tan iluso de albergar esperanza alguna de poder correr más alla de una hora… que era lo máximo que había podido correr el último mes en tres ocasiones hasta que vencía al dolor… Pero claro, aquí iban a ser cuanto menos CUATRO veces eso….Ella siempre positiva: ahora cuando pases por las Montañas del Fuego, recargas…. y era así porque la táctica en mi cabeza era clara: iba a intentar “salirme en la bici” (bajé una hora y veinte minutos a mi anterior), donde la lesión no molestaba nada, para ver si generando mucha endorfina, podia llegar a la T2 al menos para poder hacer media maratón, o una primera vuelta… Pero no se si sería esto, o quizás pudieran más, las ganas de poder ver disfrutar por aquella Avenida a todos mis amigos, poder abrazarme a ellos, y poderles decir lo orgulloso que estaba de ellos.. fueron los que hicieron el resto, porque de verás que no existe otra explicación, lógica o médica al menos.

 

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Atisbaba entonces, cuando veía a cada uno de mis compañeros contagiando alegría, y corroboro ahora pasados tres meses, el poder que tiene la cabeza, sobre cualquier parte del cuerpo humano, y lo importante que es tener una meta, y tener claro a donde quieres ir, para terminar consiguiendo lo que te propones, si lo haces en la mejor de las compañías y lo deseas con toda tu alma. Por eso, no lo catalogaré de milagro pero si al me servirá como le dije a Elena para muchas cosas, en el deporte y en la vida: si ves que un dia lo paso mal o en cualquier prueba recuérdame siempre esto para cualquier otra faceta de la vida, porque tenemos mucho ganado ya-le dije-. Lecciones de vida sin duda, como la que meses antes nos dio otro grande, @jrugarte que aprovechando la fuerza interior que aporta un grupo, logra recuperarse de una fractura de clavícula un 18 de Febrero, y no solo lograr terminar con nota el propio Ironman, sino que en dos meses, estaba haciendo el Media Distancia de Arenales…otra historia, que él como no es mucho de blogs, tan buena gente que carece de Ego, y que la gente se perderá pero que es otra de esas historias, que merecería ser contada.

     Iñigo, embadurnado como pocos de esta filosofía de vida tan particular, siempre dice y coincido plenamente con él, que el momento previo al nado, de la T1 que es el momento de recogimiento que más le gusta, se corta el ambiente, el silencio, las miradas, las risas nerviosas….Aun así esta vez hubo uno que lo quee más, sin duda a la hora que sonó el despertador. 4:00. Como ya he dicho antes, pinchamos los calmantes acordados y subimos a desayunar. Allí estaban Iñigo y Alberto, (que envidia me daban, esos si que iban a disfrutar hoy) y hacia la Transición. En la tensa espera, densa la calma, casí tanto como cerrada la noche, se palpaban los nervios típicos… Parece que vas tiempo de sobra, y falta tiempo para todo… lo de siempre: rellenar botes, comprobar presiones, distribución de bolsas…. Repetir gestos, una y otra vez… Y hacia la playa con el Neopreno. Busqué, ahi mi momento de soledad, mirando al cielo, como intentando buscar explicaciones de si lo que estaba haciendo era lo correcto… Y allí oculto entre la carpa donde todo el mundo cambiaba neopreno, este hombretón se derrumbo a llorar, decidiendo dejar lastre de todo lo acumulado que llevaba… Y lo peor es que ya no pudo dejarlo hasta bien entrado en la fila de los que iban a nadar, impregnando a todos los participantes de esa tensión, que entristece y por momentos da fuerza para estos momentos.

   Y el caso, es que tales augurios se transformaron totalmente en carrera. Porque en los 3 sectores, incluso en el de carrera, cuando me ví corriendo, fuí eufórico. En la natación, decidí nadar paralelo a las boyas, por mi querida Playa Grande. tan querida, tan querida, que allí estaban hasta Gorka y Kiko, uno manejando la cámara y el otro la barca, como si fueramos a hacer una inmersión de las muchas que hemos hecho por la zona. Que subidón fué verles. El nado salío mucho mejor de lo que pensaba, a pesar de haber recibido palos en las dos vueltas, ya era hora, de que la natación, me diera lo que otros cantan en cada Tri. A la salida del agua, y haciendo la transición, y como Dios es muy justo, tuve cuenta de poderle demostrar al gran Joserra entre risas, donde poner un pandero entre tanto “guiri” él que unos años antes, me decia si tomaba cognac en las transiciones jajaja.
De ahí a la bici, y tres cuartas de lo mismo. Fuí encantado con ella desde el principio. En lo que empieza a ser una tonica tradiciónal, salir el penúltimo de mis compañeros del agua, me tocó “remar” en bici. Primero salude a Brenda del Reebok con la que habia cruzado algunos mensajes por Twitter, y a todos los compañeros del grupo @walktopro @Trilasrozas, y no me pareció que fuera a hacer un viento excesivo. Dí caza a Nieves y Rafa Hicar y a Amaya, en la subida a Puerto Calero. Mucho más adelante a Fonseca y a  Javi.
Fuí comodo en bici, intentando calcar el warningmap, que cual piloto de F1, y para la ocasión me habia pasado @jsolalo, estudiándolo hasta el viento del ultimo minuto, y todo fué un coser y cantar, clavando el tiempo de 6:30 que habíamos acordado.

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Muy buenas sensaciones, la bici un rodar de escándalo, y yo disfrutando de la Isla, como sino fuera a hacer otra cosa en el dia… que equivocado estaba!!! Iba a correr,  y vaya si lo iba a hacer!!!

Cuando cogí a Fonseca, otro subidón, el tío iba eufórico, disfrutando como él sabe, y dándome a gritos las gracias por “haberle traido” hasta aquí. En realidad pasábamos por uno de los puntos calientes, que es Tinajo, donde se monta un ambiente ensordecedor… Cogí al bueno de Javier Ramos (sin duda mi descubrimiento de este año: de una Boda nace otra, pero de un Ironman siempre me traigo un amigo para siempre, hace dos “mi” Pedrito, y este año le ha tocado a él `que suerte y que aprendizaje por delante tengo…. ), llegando a Famara, e hicimos unos cuantos kilómetros juntos, comentando la jugada… Seguía con mucho ritmo, y él como es muy inteligente decidió ir cediendo… Afronté la primera subida de Los Miradores, donde ya si aprecié mucho más viento, y sobre todo mucho más constante… Y coroné arriba, un año más, en busca de mi preciado trofeo: bocata de jamon. Esta vez lo acompañé con un Voltaren (oral esta vez) y un omeoprazol que me permitiera proteger al estógamo, para lo que se avecinaba… bajada fugaz hasta Arrieta, donde disfruté de los mejores momentos de la bici, ¡ya te tengo amortizada querida!: rodar fino, velocidad salvaje adelantando mucha mucha gente… Llegamos a las T2, con el lap previsto en un tiempo que hacia unos años me hubiera parecido inalcanzable y que el trainer, me dijo que sería mi tiempo la noche anterior, a poco que cumpliera el plan. Pero quedaba la eterna duda ¿podria correr? No era un poquito, no, era una Maratón entera a las tres de la tarde…

     Lanzarote es de los Ironman, en que tienen la amabilidad de cogerte la bici al llegar, decidí descalzarme, dejando las zapatillas en la bici, para poder ver más la realidad que se avecinaba descalzo, y si iba a poder tolerar mucho o poco tiempo el momento en que el dolor hiciera acto de aparición….
Fruto de la emoción, hice la transición de mi vida (8 minutos que para mis costumbres esta todo muy muy bien), no siendo que le fuera a pasar el tiempo a los calmantes, asi que ni corto ni perezoso, salí a afrontar la carrera, a lidiar con lo que estuviera pasando. Acordándome de los consejos de David Loras, del propio Javi, de transición lenta… Fué todo fluyendo 5:40, 5:25, hasta que decidí instalarme en un ritmo cómodo que me permitiera definirlo toda la carrera. Sabía que no iba poder permitirme el lujo de parar mucho en los Avituallamientos, y que en cuanto parara iba a estar “muerto”, sin poder movilizar nada, como de hecho asi fue… Pero debía intentarlo, era mi obligacion. En la Rotonda de Matagorda, estaban ellos y ellas: infinitos, inconmensurables, dándote la vida en cada paso…¡ que poco conscientes son ellos, pero  ojo lo importantes que son! :

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     En cuanto ví a Elena me tiré a por ella:  – ¿donde esta Joserra? – ¿pasaron el corte las chicas? – llego, voy bien, pero necesito algo más…En realidad se lo decia con la boca pequeña… Aún el dolor no habia hecho acto de aparición, pero lo estaba pasando tan bien, que queria terminar, y quería verles la cara a todos… Y para ello quería egoístamente, anticiparme  a necesitar “algo más”.. La carrera iba a ser larga y aquello acababa de comenzar.
Fui sonriente en todos los sectores como dije, pero en el de la carrera especialmente: ¡estaba corriendo! ¡que coño! ¿que mas quería? Grité al bueno de Ivan Alvarez, a Raña, gritaba en realidad a todo el mundo, porque iba platónico estaba corriendo y a fé que no lo dejé de hacer en toda la carrera El posicionamiento de nuestros supporters en Matagorda, fué clave, era doble ración. Los metros de Maribel a mi lado (que lujazo rodar con ella al lado la Maraton de un Ironman, ver la admiración que despertaba en esta Isla…) quien me iba a decir Elena, que aquella Avenida de Las Playas con las que paseamos en aquél descapotable el día de nuestra boda iba a ser muchos años después fuente inagotable de tantos buenos sentimientos, de tan buenos recuerdos…Iba pensando en todo ello,sabía que el cruzarme con todos  cada uno de ellos me iba a  dar unas fuerzas tremendas, pero lo que no me quitaba de la cabeza, el abrazo que me iba a dar con otro grande, Joserra, y que esta vez el que le iba a quitar todas las fuerzas que él me quito en Ibiza iba a ser yo…¡ lo iba a evaporar !

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En realidad se corria aún más facil que con la bici, recibiendo y dando abrazo a tanta gente… Es increible lo que, por extraño que parezca, te llegas a llenar de vitalidad. Eso que dicen del “fluir los espíritus, los karmas”… yo que soy todo terrenal…  Me iba abrazando con todos y cada uno de los acompañantes, de mis amigos, intentándoles exprimir todo lo mejor que llevaban dentro, y lo hacia además con avaricia, porque me sentía “mas necesitado” que ellos, con unas caras que daba gusto ver, a excepción de la del pobre Fonseca, otra vez a avueltas con sus disyuntivas estomacales. A grito “pelao” con Nieves empezando la carrera, y que corría más por no oirme, la cara de sufrimiento, y siempre de determinación que siempre lleva Amaya…. el bueno David Manzanares, dándome ánimos recordándome lo memorizado que tenia el circuito y el RITMO…   Y así fue transcurriendo todo, hasta que el dolor se desenmascaró, en la ultima vuelta, y empezo a despertar… pero lo habia hecho tarde, porque ahí si que sabia que le tenia la batalla ganada, y mas lo supe aún cuando tuve la fortuna de devolver (la vida siempre te da una oportunidad de redimirte o de perdonar, y hay que aprovecharlas siempre) el favor que anonimamente también hicieron conmigo en otro Ironman (lo relaté en Vitoria un año antes), intentando ayudar al bueno de Javi Mayor (Triatleta de TriatlonStore Canoe, y a la postre uno de los propietario de unos “garitos” llamados el Triciclo y el Tandem, en los que no se come pero que nada mal), y yo dándole consejos de estrujar más el plátano a uno de los mejores cocineros de España jajajaja al que en uno de sus amagos para empezar a andar, le grité que los de ese Club no andaban… que había que hacerlo como fuera, “trotecillo, trotecillo, platano muy masticado, y el primer placebo que se te ocurra” Que gratificante fué su abrazo en meta… Es de esas cosas que te terminan de confirmar que haces el deporte correcto.

     Lo demás ya es consabido, ya me pasó en mi anterior Lanzarote, cuando apenas hacia un mes que nos habías dejado, y ojala sigas apareciendo siempre en cada acto de los que me queden en la vida, para verme/te tan feliz: nuevamente se nubla la vista, se vuelven a agolpar los recuerdos, y esta vez aún faltaba bastante para anochecer, pero volviste a emerger, en realidad no te separaste de mi en toda la carrera, ni me dejaste a solas un solo segundo, sino a ver como cojones te crees que hubiera podido acabar algo así. Sé que usted D. Martin Fernandez, también tuvo algo que ver en el affair.

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Fotón de Iñigo Carrillo: ¡ cuanto sabes amigo!

     Para finalizar, los que hayan llegado hasta aquí, y como corolario de todo, un premio en forma de frase: dicen los videos con los que cierro el POST,  que algunos ya hemos visto una docena de veces, “una experiencia de vida acojonante“. Y no es una frase hecha: El Ironman, me reafirmo cada año, es mucho más que una simple carrera con unas distancias insalvables y el salvaje entreno que lleva detrás: es un camino que si lo sabes rodear y le sabes dar de “comer” a diario, te aporta cien veces más de lo que tu le das, te devuelve con total seguridad el doble, de lo que tú le has aportado. En formato de satisfacciones, de amistades, y eso es lo que tanto como yo, como el grupo que encabezaba nos hemos venido: con la maleta repleta de recuerdos que perdurarán en nuestra conciencia durante muchos, muchos años… No hay otra experiencia de las que yo haya vivido, que te reporte tanto, no al menos con tanta intensidad:

Permitirme en el apartado de agradecimientos, (ya donde tanto hemos leído.. ) acordarme de Iñigo,inconmensurable en su labor, sabedor como nadie de lo que iba pasando en todo momento por mi cabeza y que me hizo una de las fotos más bonitas y expresivas que me han hecho jamás en esto del Triatlón: gracias por ser como eres. De Juanan, de Alberto, de Isa, de Guio, de Laura, de Eva, de la alegría con que la más joven del grupo madre de Nieves nos contagiaba a todos….de todos los acompañantes del resto del grupo sin los que todo esto no hubiera sido. Gracias por hacer un fin de semana fantástico e inolvidable, y sin cuya presencia esto no hubiera pasado de ser un Triatlón más.

No me puedo olvidar ni quiero,  de la aparente inocencia de Luis, su sufrimiento y a la vez la satisfacción; de los abrazos sinceros de otro amigo (y además tocayo) que se viene recién hechito para casa: Rafa Hicar; de los agradecimientos del mentor Dani con el que no me cruce porque debía volar por encima de mí como Superman; de Pedro, al que vociferee cuando creí que no me había saludado a mi cruce, y claro que lo había hecho con la humildad que lo hace todo… del grupo en sí  y como no de ti Maribel, que hiciste ya en su día posible lo imposible y hoy lo reafirmas mucho más, porque ahora, aquí sentado mirando al mar, parando ya estas autoflagelaciones que tanto me gustan, os aseguro que fué tan intenso lo vivido,  que toda la factura y el precio tan alto  lo pagaría mil veces, por lo mucho que recibi, y lo que merecen la pena por encima de  las casi 36 horas de silla ruedas posterior, y lo renqueante que aún a día de hoy estoy por ello. Pero de eso, de eso ya habrá tiempo para recuperarse, el alma y tanto recuerdo podrán con ello, y constituirá parte del próximo capítulo a escribir en Roth el año próximo… sino fuera así no tendría de qué quejarme.

 

 

 

 

 

 

 

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Un comentario el “Lanzarote, algo más que un Ironman

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